En una escalada sin precedentes, las fuerzas militares combinadas de Estados Unidos e Israel lanzaron ataques masivos contra objetivos dentro del territorio iraní este sábado por la mañana, marcando una ruptura brusca en la frágil dinámica de paz en Oriente Medio.
Bautizada como Operation Lion’s Roar por Israel y Operation Epic Fury por Washington, esta ofensiva coordinada ha visado varios sitios estratégicos en Teherán, Isfahán, Qom y otras grandes ciudades iraníes. Los ataques han alcanzado tanto instalaciones militares como infraestructuras civiles, incluidos sectores densamente poblados.
Explosiones han sacudido la capital iraní, con columnas de humo visibles sobre Teherán desde las primeras horas de la operación. Los habitantes, presos del pánico, huyeron de los centros urbanos, mientras que las autoridades ordenaron el cierre de escuelas y universidades.
Según los medios iraníes, civiles, entre ellos numerosos niños, han sido asesinados en un ataque contra una escuela primaria en el sur del país. Los balances siguen siendo difíciles de confirmar, pero las primeras informaciones hablan de decenas de víctimas.
En respuesta, Irán lanzó una serie de misiles balísticos y drones hacia instalaciones israelíes así como hacia bases militares estadounidenses repartidas en varios países del Golfo — incluidos Baréin, Kuwait, Catar y los Emiratos Árabes Unidos.
Las sirenas de alerta han sonado en varias ciudades israelíes, donde la población fue requerida a ponerse a cubierto. Ataques iraníes fueron interceptados, aunque escombros causaron heridos y daños en ciertos Estados del Golfo.
Las reacciones han sido inmediatas y encontradas:
Rusia calificó los ataques como “acto de agresión no provocado” y llamó a un alto el fuego urgente, estimando que Washington y Tel Aviv corren el riesgo de provocar una catástrofe humanitaria y económica en la región. Brasil y Pakistán también condenaron los ataques, pidiendo una desescalada y el respeto al derecho internacional. Numerosos países del Golfo protestaron contra los ataques iraníes en sus territorios, denunciando violaciones de soberanía.
Esta operación militar ocurre mientras que negociaciones sobre el programa nuclear iraní estaban aún en curso, en particular con el apoyo de mediadores internacionales. La comunidad diplomática teme ahora que toda posibilidad de resolución pacífica sea aniquilada.
El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas es convocado en sesión de urgencia, mientras que las poblaciones civiles de toda la región sufren ya los efectos de lo que podría convertirse en un conflicto abierto de larga duración.
Redacción
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