Puerto Príncipe, 2 de junio de 2026 — Las tensiones entre la Primatura y el Consejo Electoral Provisional (CEP) en torno al futuro decreto electoral se han hecho ahora abiertamente visibles a través de dos comunicados publicados este martes, los cuales presentan versiones profundamente distintas de la reunión celebrada entre ambas instituciones.
Mientras la Primatura habló de un encuentro marcado por una “convergencia de puntos de vista” y una voluntad común de organizar elecciones “creíbles, transparentes e inclusivas”, el CEP denunció, por su parte, lo que considera un ataque directo a su independencia constitucional.
En un comunicado particularmente firme, el CEP afirmó que el documento presentado por el gobierno es “totalmente diferente” del proyecto de decreto electoral transmitido al Ejecutivo el 24 de abril de 2026.
El Consejo Electoral sostuvo además que la iniciativa gubernamental “confirma el carácter inconstitucional de la decisión de la Primatura, que viola el principio de independencia de todo Consejo Electoral”.
El CEP recordó igualmente que “la iniciativa de elaboración del proyecto de decreto electoral corresponde exclusivamente al CEP”.
Dos interpretaciones opuestas de una misma reunión
La contradicción entre ambos comunicados ha llamado especialmente la atención de los observadores.
Según varias fuentes contactadas por nuestra redacción, el debate sobre el decreto electoral nunca habría quedado realmente resuelto entre las dos instituciones.
Algunas opiniones favorables al CEP consideran que, ante la ausencia de un Parlamento funcional, la Primatura debería aceptar el proyecto de decreto electoral tal como fue sometido por el Consejo Electoral, al considerar que este sigue siendo el órgano técnicamente competente en materia electoral.
Otras voces, cercanas al poder Ejecutivo, sostienen por el contrario que el gobierno conserva un derecho de supervisión sobre un texto que deberá publicarse como decreto gubernamental que compromete la responsabilidad del Estado.
Los artículos que generan fricción
Detrás del lenguaje diplomático, varias disposiciones propuestas o modificadas por la Primatura estarían alimentando las tensiones.
Según nuestras informaciones, la cuestión de la Dirección General del CEP constituye uno de los principales puntos de fricción. Una fuente cercana a la Primatura recordó que el Reglamento General del CEP del 18 de enero de 2008 menciona una “Dirección General” y no una “Dirección Ejecutiva”, matiz institucional que actualmente genera debate.
Otro tema sensible es el tratamiento del contencioso electoral. Responsables de la Primatura estimarían que el CEP “no puede ser al mismo tiempo juez y parte” en los litigios electorales, abriendo así la puerta a propuestas de mecanismos de control externos o de revisión de las competencias del Consejo.
La cuestión financiera también figura entre los asuntos conflictivos. Según nuestras fuentes, la Primatura habría solicitado un informe detallado sobre los gastos del CEP. Asimismo, se estarían desarrollando discusiones sobre el funcionamiento de los centros departamentales de tabulación.
La composición de las mesas electorales también genera controversia. Los últimos documentos consultados por nuestra redacción revelan una modificación importante respecto a los Miembros de las Mesas de Votación (MBV). A diferencia de las prácticas anteriores, que en ocasiones incluían representantes de la sociedad civil, el texto actualmente discutido prevería ahora el reclutamiento de los MBV entre estudiantes de cuarto de secundaria (S4), alumnos de centros de formación profesional y universitarios mayores de 18 años.
Sin embargo, nuestra redacción también supo que la Primatura finalmente habría mantenido la propuesta que exige a los partidos políticos presentar una lista de al menos treinta mil miembros.
Ocho preguntas clave surgen
- ¿Quién busca realmente controlar las próximas elecciones: el CEP o la Primatura?
- Detrás de la defensa de la “independencia electoral”, ¿qué actores políticos influyen actualmente sobre el CEP?
- ¿Por qué la Primatura quiso modificar un proyecto de decreto electoral ya sometido por el CEP?
- ¿El conflicto en torno al decreto electoral oculta una batalla más amplia por el control de la transición política en Haití?
- ¿Por qué el CEP rechaza las modificaciones propuestas por la Primatura?
- ¿Los cambios relativos al contencioso electoral, la Dirección General del CEP y los centros de tabulación buscan fortalecer la transparencia o redistribuir el poder electoral?
- ¿Qué intereses políticos e institucionales están realmente en juego detrás de este enfrentamiento entre el Ejecutivo y el CEP?
- ¿La ausencia de Parlamento otorga al CEP una autonomía total en la elaboración del decreto electoral?
A pesar de estas importantes divergencias, tanto la Primatura como el CEP afirman que desean continuar las discusiones técnicas sobre el calendario electoral y las condiciones de seguridad necesarias para la celebración de las próximas elecciones en un contexto nacional que sigue marcado por la inestabilidad.
La Redacción
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