El embajador de Haití en la República Dominicana, Emmanuel Fritz Longchamp, decidió pronunciarse el 22 de abril de 2026 en las columnas del medio dominicano Prisma sobre los desafíos de seguridad en Haití y la migración regional. Una intervención que se produce en un contexto particular, marcado tanto por una creciente movilización de la diáspora haitiana como por críticas persistentes sobre el funcionamiento de la embajada.
Según sus declaraciones, la estabilidad en Haití habría cobrado un nuevo impulso tras una reunión de alto nivel celebrada el 21 de abril en Washington entre el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé. Este encuentro fue presentado como una señal política fuerte, destinada a tranquilizar a los actores que aún dudan del proceso de transición en curso.
Sin embargo, días antes —específicamente el 10 de abril y del 13 al 20 de abril— dos iniciativas importantes, organizadas por el REAH-10 y la Fundación Zile, reunieron en Santo Domingo a actores y miembros de la diáspora haitiana. Se trató de una movilización visible, con la participación de delegaciones oficiales dominicanas. En este contexto, la ausencia de la embajada de Haití en la República Dominicana fue notable, percibida incluso como una forma de boicot, tras discursos protocolarios de alcance limitado en torno a la francofonía.
No hubo representación oficial en las actividades destinadas a conmemorar la figura de Toussaint Louverture, precursor de la independencia haitiana, ni en la semana dedicada a la diáspora. Todo ello, a pesar de que, durante esa misma semana, se firmó un acuerdo bilateral para la reanudación de los vuelos y el fortalecimiento de las relaciones entre ambos países. Un verdadero deshielo diplomático, considerado un logro de la canciller Raina Forbin, que también pasó desapercibido en la comunicación del embajador Longchamp.
Un discurso orientado hacia Washington
Más allá de su entrevista con el periodista dominicano Yulen Jorge, de Prisma, el embajador no consideró oportuno reconocer públicamente a la canciller Raina Forbin, quien logró, en un corto período de tiempo, lo que otros antes que ella —en ocasiones con mayor experiencia o firmeza— no habían conseguido: un acuerdo con las autoridades dominicanas para la reactivación de las relaciones bilaterales.
Este avance diplomático no parece haber ocupado un lugar central en su discurso.
En su intervención, el embajador insistió principalmente en el papel de Estados Unidos en la estabilización de Haití:
«Es fundamental priorizar el restablecimiento de la seguridad […] así como el desarrollo económico y social».
Asimismo, señaló que «los avances en materia de seguridad podrían contribuir a reducir las presiones migratorias».
No obstante, surge una interrogante clave: ¿hasta qué punto el embajador comprende las presiones migratorias que enfrentan los ciudadanos haitianos?
¿Cuál es su balance concreto? Mujeres embarazadas deportadas, estudiantes detenidos en plena jornada universitaria, madres que esperan durante horas —a veces con un recién nacido— frente a la embajada para obtener documentos de identidad o actas de nacimiento: esta es también la realidad de la presión migratoria.
El embajador también aboga por el despliegue de fuerzas para el control fronterizo:
«A corto plazo, el despliegue de la GSF permitiría un control más eficaz…».
Sin embargo, persiste una pregunta de fondo: ¿puede un diplomático haitiano promover la supervisión de su territorio por fuerzas extranjeras?
En esta entrevista, ni la Policía Nacional de Haití ni las Fuerzas Armadas son mencionadas, como si la solución solo pudiera provenir del exterior.
Revocaciones en serie, pero continuidad selectiva
Mientras el embajador habla de estabilidad, en el plano interno el término que más circula es “desorganización”.
Según informaciones recabadas por Le Quotidien 509, se habría transmitido una lista de empleados a revocar en el marco de un proceso impulsado por la cancillería. Oficialmente, se trata de ajustes administrativos.
En la práctica, varias fuentes señalan:
- falta de criterios claramente definidos
- amplio margen de decisión otorgado al embajador
- decisiones consideradas selectivas
- un clima de tensión interna
Mientras algunos empleados están en la mira, otros permanecen firmemente en sus puestos. Funcionarios con entre 20 y 30 años de servicio continúan ocupando funciones dentro de la embajada, una permanencia que genera interrogantes en un contexto de supuesta “reforma”.
Según varios testimonios, estos perfiles estarían vinculados al entorno cercano del embajador. Esto alimenta una percepción cada vez más extendida: reformar, sí… pero no a todos.
Rumores de agresiones
Persisten rumores dentro de la misión diplomática que generan inquietud. El allegado del embajador Emmanuel Fritz Longchamp, a quien este suele designar de facto como encargado de negocios a.i., estaría siendo señalado por acusaciones internas de comportamientos inapropiados hacia el personal femenino.
Según varias fuentes concordantes, se habrían reportado presuntos hechos de acoso, incluyendo gestos indebidos — algunas versiones mencionan incluso un incidente en el que una empleada habría sido tocada de manera inapropiada, e incluso golpeada en los glúteos.
Si bien hasta el momento no existe comunicación oficial que confirme estas denuncias, la gravedad de las mismas está generando un creciente malestar dentro de la embajada.
En este contexto, la canciller Raina Forbin, reconocida por sus posturas en favor del respeto a las mujeres, es llamada a ordenar, sin demora, una investigación independiente, especialmente ante las afirmaciones de que este cercano al embajador ejercería una influencia determinante en el funcionamiento de la diplomacia haitiana en la República Dominicana.
Una embajada bajo críticas… incluso en su entorno inmediato
Las dificultades no se limitan a la administración.
El entorno inmediato de la embajada es regularmente señalado en medios dominicanos por problemas de insalubridad en la calle donde se ubica la misión diplomática.
¿Un detalle menor? En absoluto. En diplomacia, la imagen es tan importante como el discurso.
Interrogantes persistentes
- ¿Por qué esta intervención se produce en este momento preciso?
- ¿Responde a un reposicionamiento estratégico frente a la Primatura?
- ¿Busca el embajador mantenerse en su cargo?
- ¿O se trata de una respuesta indirecta a las críticas de la diáspora?
Más allá de las intenciones, esta entrevista pone de relieve un desafío central: la necesidad de que la representación diplomática haitiana en la República Dominicana refuerce su vínculo con sus nacionales.
Una realidad distinta según los usuarios
Sobre el terreno, los testimonios recogidos por Le Quotidien 509 dibujan un panorama muy diferente:
- dificultades de acceso a los servicios
- lentitud administrativa
- condiciones de atención consideradas inadecuadas
- falta de comunicación
Comerciantes, estudiantes y trabajadores describen, en muchos casos, una embajada distante e indiferente.
Tres años de observación y propuestas
Desde hace casi tres años, Le Quotidien 509, a través de su equipo en la República Dominicana, documenta estas problemáticas. El medio aboga por:
- mayor transparencia
- mejor organización administrativa
- atención digna a los usuarios
- mejora de la imagen institucional
Entre discurso y realidad
Queda por ver si esta comunicación se traducirá en medidas concretas sobre el terreno, especialmente en los ámbitos más sensibles: servicios consulares, transparencia administrativa y cercanía con los ciudadanos.
Brigitte Benshow
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