Esta serie editorial asume el riesgo de incomodar: cuestiona de otra manera, se atreve a desplazar la mirada y pone en debate verdades que rara vez se formulan en el discurso dominante.
En 2025, la comunidad internacional ha parecido querer ayudar a Haití a salir del estancamiento. Los discursos oficiales invocan la lucha contra la corrupción y la restauración del Estado de Derecho. Sin embargo, los hechos chocan con una serie de incoherencias profundas que se han convertido en un verdadero modo de gestión de la crisis haitiana, debilitando aún más a un país ya de rodillas.
Injerencia negada, influencia asumida Los diplomáticos en Haití repiten que no hay injerencia. No obstante, las declaraciones públicas de ciertos embajadores sobre la gobernanza y la justicia cruzan regularmente las líneas de la Convención de Viena. ¿Quiénes son realmente los dueños de la transición haitiana? ¿Quién diseñó e impuso esta estructura atípica de gobierno, cuestionada desde el primer día? La respuesta no se encuentra únicamente en Puerto Príncipe.
El caso de la ULCC: denuncias internas y presiones externas La Unidad de Lucha Contra la Corrupción (ULCC) es un ejemplo flagrante. Mientras diversos sectores denuncian las maniobras del Director General Hans Joseph, diplomáticos influyentes presionan para mantenerlo en el cargo tras cinco años sin evaluaciones transparentes ni auditorías. ¿Cómo entender que los socios que predican la independencia institucional interfieran para preservar una dirección cuestionada?
Sanciones internacionales: un Estado de Derecho ignorado De 2022 a 2025, varios países impusieron sanciones a personalidades haitianas por «sospechas». Sin embargo, estos países nunca han transmitido oficialmente las pruebas para que la justicia haitiana pueda proceder. Las sanciones se aplican sin veredicto judicial y sin posibilidad de defensa. Además, mientras las élites económicas sufren daños inmediatos, el impacto sobre los jefes de bandas es dudoso, ya que estos grupos no suelen depender de cuentas bancarias formales o visas.
La misión de seguridad: entre promesas y desilusión La Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MMSS) ha tenido dificultades para alcanzar siquiera la mitad de los 2,500 efectivos previstos. Aunque ha beneficiado diplomáticamente al presidente keniano William Ruto y al dominicano Luis Abinader, su eficacia en el terreno es muy controvertida. Los territorios controlados por bandas han aumentado desde su llegada.
Ayudar a Haití mientras se expulsa a los haitianos Otra gran incoherencia: las políticas migratorias. EE. UU., República Dominicana y países del CARICOM dicen querer ayudar, pero ejecutan repatriaciones masivas, incluyendo mujeres embarazadas y niños. ¿Tienen los ucranianos más virtudes humanas que los haitianos?
Conclusión Haití necesita coherencia, respeto y responsabilidad compartida. La resolución de la crisis debe pasar necesariamente por los propios haitianos. Esta serie continuará analizando el balance del Consejo Presidencial de Transición (CPT) de cara al 7 de febrero de 2026.
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