La lluvia, el pánico, la única vía de acceso… y la tragedia.
El drama ocurrido el sábado 11 de abril de 2026 en la Ciudadela Laferrière sigue suscitando emoción, indignación e interrogantes. Mientras las imágenes del caos circulan masivamente, las autoridades intentan imponer una lectura oficial de los hechos, pero esta ya está siendo cuestionada.
En un comunicado publicado por la Policía Nacional de Haití (PNH), a través de su Dirección de Comunicación (DICOP), el balance provisional informa de 25 muertos y unos 30 heridos. La policía precisa que:
13 cuerpos fueron contabilizados en el hospital de Milot y otros 12 en el propio sitio de la Ciudadela
El comunicado indica asimismo que la jueza de paz Mirlène Charles procedió a los levantamientos legales, iniciados en la noche del sábado hacia las 23:15 y continuados hasta la mañana del domingo.
Se ha abierto oficialmente una investigación para «determinar las circunstancias exactas del drama», mientras que la PNH hace un llamamiento a la población a la calma y a evitar la propagación de rumores.
Pero esta versión está lejos de generar consenso.
El ministro de Cultura, Emmanuel Ménard, menciona por su parte al menos 30 muertos (17 + 13), mientras que numerosos testimonios en las redes sociales hablan de un balance aún más grave. Con vídeos como prueba, los internautas denuncian una subestimación voluntaria del número de víctimas.
Esta contradicción alimenta un clima de desconfianza. Porque más allá de las cifras, los hechos son desoladores.
Hoy en día, la reacción oficial sigue siendo la habitual: condolencias, investigación, promesas.
El primer ministro Alix Didier Fils-Aimé ha expresado su tristeza. La Ciudadela permanece cerrada «hasta nuevo aviso».
Pero para muchos, esto ya no es suficiente.
En su página de TikTok, el tiktoker afirmó haber puesto fin personalmente a su participación en la actividad y haber invitado a los participantes a regresar a sus casas, algo que asegura haber hecho con su propia familia. Afirma que solo después de su partida se enteró de lo sucedido.
El evento, promocionado en TikTok bajo el nombre de «Citadel Vibes 3.0», no contaba con ninguna autorización oficial, según reconoció la alcaldía de Milot. No obstante, miles de jóvenes acudieron a este sitio histórico sin supervisión, sin dispositivo de seguridad y sin plan de evacuación.
El tiktoker @dope_fresh también precisó que no fue el único en lanzar invitaciones, destacando que más de 60 autobuses estaban estacionados al pie de la Ciudadela.
Por último, recordó que este tipo de concentraciones no era la primera vez que se realizaba, dando a entender que se trataba de un evento ya conocido y recurrente, donde también estaban presentes en el lugar varios grupos independientes.
En la opinión pública, se impone ahora una pregunta: ¿cuántos muertos hay realmente?
Mientras esta respuesta siga siendo difusa, la crisis no será solo de seguridad; será también una crisis de confianza.
La Ciudadela Laferrière, símbolo de resistencia, se convierte hoy en el espejo de un Estado sobrepasado, incapaz de proteger a su juventud… y tal vez incluso de decir toda la verdad.
Redacción
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